jueves, 30 de diciembre de 2010

Regalos, regalos, regalos

Ayer mencioné en mi alfabeto de 2010 que durante las fiestas me tocaba recibir las visitas de La Vaga, que ha venido desde Leipzig a pasar las fiestas, y de Patri, que ha venido hoy a 'los madriles' a pasar el día. Se conoce que me quieren sobornar para algo (aún no sé para qué), porque me han traído regalitos.

Lo de la izquierda es una botella de vodka polaco premium (nunca antes había tenido nada premium) y lo de la derecha es un refresco alemán al que me aficioné durante mi estancia en Berlín y del cual La Vaga me trajo dos botellas (además de una velita navideña muy cuca) pero ya me bebí una.

Realmente esta entrada es una excusa para hacerle la rosca a Patri por el cacho de regalo que me ha traído. He buscado las especificaciones del producto en intelné (el precio no, malpensados, que los regalos no tienen valor económico, sólo emocional) y he visto que el vodka Wyborowa Exquisite, que es como se llama la criaturita, ha ganado 25 medallas de oro (9 más que Phelps en las dos olimpiadas en las que ha competido) y viene en una estupenda botella diseñada por Frank Gehry y fabricada mediante el mismo proceso que los botes de perfume. Todavía sigo flipando.

Y ahora vienen mis dudas:
  1. ¿Qué traman mis amigas?
  2. ¿Cómo me tomo yo este vodka? Está claro que no le voy a echar Schweppes de limón pero digo yo que, por lo menos, tendré que acompañarlo de algo sólido (se aceptan recomendaciones).
  3. ¿Qué dirá mi señora madre cuando vea la botella de diseño de Frank Gehry y el 'kit Manhattan' que me han regalado los señores Justerini y Brooks?

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Pasapalabra de 2010

Siguendo el ejemplo de Hell's Tea, me dispongo a hacer mi diccionario de 2010. A ver qué sale, porque lo voy a ir improvisando mientras escribo.

A de Alpedrete: pequeño municipio de la Sierra de Madrid que descubrí hace un par de meses por causas laborales. Aún no me puedo quitar de la cabeza el tono de rosa de la chaqueta de paño de la alcaldesa.

B de Berlín: volví allí en mayo para un evento de búsqueda de empleo que, como podéis ver, no dio sus frutos. También intenté entrar en el departamento de prensa del Parlamento Europeo en esa ciudad dos veces, quedándome en lista de espera dos veces. Aún estoy a tiempo de que alguien muera y me den su plaza.

C de concurso de acreedores: en esas se encuentra una empresa que me debe 500 euros de un trabajo que me chulearon y que además es la misma con la que Ruth tuvo conflictos laborales.

D de defunción: tres en menos de un mes y dos de ellas el mismo día. Ya vale ¿no? En el trabajo deben de pensar que soy la Muerte, así que no me extrañaría si no me renuevan.

E de enciclopedia: el trabajo con el que empecé el año, que era una enciclopedia de arte en francés. No terminó muy bien que digamos.

F de friki: porque creo que cada día que pasa y voy descubriendo cosas nuevas, como pelis y series, lo soy más.

G de gato: soy alérgica a estos hermosos bichitos pero no soy sensible, lo que significa que pueden estar cerca siempre y cuando no me muerdan o arañen (o yo a ellos). Además, Gamab y yo ya hemos elegido el nombre de nuestro futuro gato, que será la tercera cosa que compraré cuando me independice, detrás de un colchón de 2x2 y una nevera.

H de hora: lo que cada vez pierdo más en el trabajo sin que me hayan subido el sueldo, a pesar de que últimamente estoy haciendo como mínimo el doble de las que tengo por contrato. Como una semana me dé por hacer lo que los controladores aéreos, el miércoles ya no tengo que aparecer por el curro.

I de iMac: por supuesto. Estoy muy contenta con mi cacharro, que me compré con el dinero de los primeros libros de la enciclopedia de arte y con el que maqueté los restantes tomos y he hecho alguna que otra cosilla más.

J de jefe: la que era jefa cuando llegué, y a la que aún sigo llamando así y consultando cuando tengo que hacer algo dudoso, es muy maja y es friki (todos los lunes comentamos el capítulo de The Big Bang Theory y está emocionada porque su novio le regaló por su cumple un cacho libro enorme con cosas de Harry Potter). Hará como un mes, nos trajeron a un jefe nuevo, quitándole responsabilidades a mi jefa, con el que difiero bastante en opiniones, ideas y métodos de trabajo, sobre todo cuando los nuevos métodos de trabajo implican hacer más horas y cobrar lo mismo. Además creo que no le caigo en gracia y se parece al jefazo gordo de The IT Crowd.

K de kilo: los que estoy ganando desde que los horarios de trabajo y los temas familiares me impiden ir a la piscina.

L de libro: porque con lo que tardo en ir y volver de trabajar todos los días da tiempo a leer bastante.

M de Madrid: una de las secciones que me toca gestionar en el trabajo. Ya me conozco todos los modelitos de Espe.

N de no: lo que me han dicho en todas las entrevistas de trabajo que he hecho este año.

O de obras: está claro que las atraigo. Al día siguiente de mudarme en mi piso en Berlín, empezaron las obras. Ahora está en obras la calle en la que está mi trabajo.

P de perfectivo: una de esas cosas del idioma ruso que hacen que me sienta subnormal.

Q de Quark: ya he descubierto la versión 8. También he descubierto que el tío que hizo la nueva maqueta es un cutre.

R de Ruta 66: y ya está, hay cosas que no necesitan explicación.

S de sueldo: no está mal y además he tenido paga extra pero si me pagaran las horas que trabajo de verdad, y no las que se supone que trabajo por contrato, mi vida sería mejor y llegaría a casa menos amargada y deprimida.

T de tortura: lo que más de uno se merece.

U de universidad: hace dos años que la terminé pero ya me he planteado un par de veces hacer un máster. Lo malo es que los que veo por ahí y que están a mi alcance no me gustan.

V de visita: la de La Vaga, que me recibió en el metro de Ópera con un gran abrazo, o la de Patri, que viene mañana a los madriles. A los que no me visitáis también os quiero, no os pongáis celosos.

W de WTF!: lo que pienso muchas veces a lo largo del día.

X de xilófono: así es como llama mi padre al sonido producido cuando mi vecina de arriba tira la guarrerida que ha barrido de la casa por la terraza, justo encima de mis plantas. Es el ruido que me despierta casi todas las mañanas.

Y de yo: porque yo lo valgo y porque, aunque ahora no lo sienta, algún día encontraré el lugar que me corresponde y no llegaré a casa todos los días tarde y amargada ni tendré sólo media nómina a final de mes.

Z de zorrera: la que tengo montada en mi cuarto. Por mucho que pasen los años, siempre seré desordenada. Pero no pasa nada, porque Gamab me gana por mucho.

"Está pasando, lo estás viendo"


Es triste ver cómo muere un medio de comunicación. Es más triste cuando ese medio que muere era un canal de información, algo que últimamente está muy desdeñado en este país. Durante doce años, CNN+ fue una marca de calidad y uno de los pocos lugares a los que se podía acudir cuando ocurría "algo gordo" y querías enterarte.

CNN+ se va, víctima de la adquisición de un pedazo de Sogecable por parte de Telecinco. Mercedes Milá estará contenta, ya que por fin ha conseguido el canal 24 horas que tanto había reclamado para su reality show. La información no es rentable, la telerrealidad sí. Cuando acabe Gran Hermano, Telecinco tiene preparado otro reality con el que también puede llenar un canal durante tooodo el día. ¿Es rentable? Pues parece ser que sí.

CNN+ era una imagen de marca y de prestigio. Vale que este producto (es duro hablar de un medio en términos comerciales) no era rentable por sí solo pero creo que no era razón suficiente para cargárselo. No aportaba dinero pero aportaba imagen, prestigio, un marca reconocible... ya habrá otros productos del mismo "paquete" que pongan la pasta que a éste le faltaba.

He corrido a mi televisor a ver qué ocurría y cómo dirían adiós. Es triste ver morir un medio de comunicación, sobre todo para un periodista. Una parte de mí tenía la pequeña esperanza de que, de pronto, la insoportable cortinilla de Gran Hermano se resquebrajara y emergiera de ella Paolo Vasile gritando "¡Inocente!" con su acentazo italiano. Pero eso no sucedió. Ahora mi tele tiene un canal menos, ya he abierto el menú correspondiente en mi tele para ocultarlo. Ahora paso directamente del 11 al 13. Me niego a que un canal que emitirá realities las 24 horas del día ocupe espacio en mi televisor. También me niego a sustituir el espacio que, hasta hace un rato, había ocupado CNN+.

Ha pasado y lo hemos visto. La información ya no interesa porque no es rentable (que me digan a mí lo poco lucrativa que es, que me dedico a ello). ¿Qué medio será el siguiente?



lunes, 27 de diciembre de 2010

Mejor no pongo un circo

Seguiré dedicándome al periodismo, porque como ponga un circo lo mismo me crecen los enanos. Al menos espero que no haya más defunciones, porque en mi trabajo deben de pensar que soy la heredera de la Parca (supongo que será nombre propio, así que lo pongo en mayúscula) y no me extrañaría nada que se acojonen y no me renueven el contrato, ya que mi contrato termina hoy. Como estoy de vacaciones, lo mismo vuelvo después de año nuevo y no me quieren abrir la puerta por si acaso. Al menos han tenido la bondad de ingresarme la paga extra (¡mi primera paga extra!), con lo cual este mes, entre sueldo normal, paga extra y algún chanchullo de los míos, podré tener un sueldo digno (pero lo justo, nada de lujos).

Mientras tanto, mi madre se ha hecho un "feibur", como dice ella, aunque no se le ha ocurrido buscarme (supongo que prefiere acosarme de manera presencial, como ha hecho toda la vida); Papá Noel pasó por mi casa sin dejar regalos pero sí la nevera salpicada de Coca-cola, lo que da mucho que pensar sobre el señor gordo de rojo; y aún tengo sin terminar el post sobre la fiesta navideña de russki y los regalos de Reyes sin comprar. Al menos me ha dado tiempo a hacer las felicitaciones navideñas (la oficial está en "el feibur ése" pero la postearé aquí para felicitar el año y la extraoficial os llegó a algunos por e-mai).

Y ya está, que con la mierda de año que he tenido no me atrevo a hacer balance. Qué se le va a hacer, no soy tan valiente como La Mujer del Médico o La Vaga, que encima tuvo los santos ******* de hacer su lista en inglés.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Las pruebas de la alergia

Se me acuumulan los post, así que tengo que darle salida como sea a este texto, que empecé el lunes y ahí se quedó por la cantidad de trabajo que he tenido esta semana. Vamos a ello. Prometo que el próximo será sobre la fiesta de Navidad de russki.

Muchos años y dos reacciones alérgicas bestiales después (con inyección de Urbason en urgencias y todo), conseguí que un médico me diera cita para hacerme las pruebas de la alergia. Tuvo que ser una doctora suplente la única que hiciera caso a mis súplicas, allá por febrero de este año. Como la sanidad pública madrileña es así de estupenda y maravillosa y no hay listas de espera, me dieron para el 19 de noviembre, coincidiendo con el estreno de Harry Potter y las reliquias de la muerte (vol. I). Por si esperar a noviembre me parecía poco tiempo, el Hospital de Fuenlabrada me mandó una carta diciendo que no, que mejor me hacían las pruebas el 13 de diciembre. Total, un mes más o un mes menos apenas se va a notar si llevas esperando desde febrero ¿no?.

Y al ambulatorio que me fui, yo solita como una campeona. Me tocó una doctora que no sé si es que es de esas que se acuerdan de los chistes cuando menos falta hace y tenía que contener la risa, estrenaba algún gadget nuevo comprado en el sex-shop de la esquina o en general es una persona feliz. Mejor pensaremos en lo tercero, que la mujer es feliz. Después de hacerme preguntas varias ("¿en qué piso vives?", "¿de qué son los suelos de tu casa?", "¿tienes animales?", "¿te afecta la humedad?" "¿cuántas cajas de antihistamínicos necesitas en primavera?") me devolvió a la sala de espera a hacer lo propio: esperar.

Después de un buen rato aburriéndome, me llamaron por otra puerta. Allí me senté y un señor sacó un rotulador y una caja llena de cuentagotas. La primera gota escocía un poco, por lo que empecé a albergar la esperanza de que no tuvieran que pincharme al lado de las veinte marcas que me habían hecho con el rotulador. Pues sí, tuvieron que pincharme, algunas veces con más acierto que otras, porque algún que otro aguijonazo me dejó herida después. Las palabras de este señor fueron las siguientes: "alguno de los pinchazos te escocerá pero no mucho. Por si acaso, tú no te rasques".

Salí a la sala de espera (a seguir esperando) y ví como mi brazo se volvía irregular y rojo. Eso de alguna de las pruebas me iba a hacer reacción era mentira, porque me hicieron reacción casi todas. Cuando me empezaron a entrar ganas de cortarme el brazo derecho a la altura del codo, volvieron a llamarme.

Señor de antes - ¿A ver el brazo? Anda, si has hecho pleno.

Pleno no pero casi: sólo 3 ó 4 marcas seguían igual y 14 se hincharon lo suficiente como para considerarme alérgica. Por allí había un niño con pinta de repelente (el típico crío flacucho y con gafones) que no hacía más que mirarse el brazo. Por lo que estaba contando, a él sólo le habían puesto ocho y salió de la sala de pruebas (aún no sé si contento o decepcionado) proclamando a voces "pues no soy alérgico a nada", mientras todos los adultos que esperábamos allí le mirábamos con odio. Putos críos.

Después volví donde la doctora feliz, que me dio un justificante que no usé (ya avisé a mi jefa antes y me vio el brazo después), un informe, consejos contra pólenes y consejos contra hongos. También me dijo que fuera apuntando cuándo tenía síntomas de alergia, porque como soy alérgica a muchos tipos de polen me lo tienen que controlar; que soy alérgica a los animales, aunque nunca me hayan hecho reacción (creo que significa que no puedo comer gato, así que tendré mucho cuidado cuando pida comida china); y que ya valorarán si vacunarme contra la alergia.

De mi visita a alergología saqué varias cosas en claro:
  1. El que diga que la sanidad pública funciona bien y no está saturada miente. Una señora fue con un volante que decía "martes 13 de diciembre", a pesar de que el 13 era lunes. No era un error, se refería al martes 13 de diciembre de 2011. Pues hale, a esperar un año más, que los cinco meses que te habían dado no eran suficiente.
  2. El personal médico que maneja objetos punzantes es sádico. Una de las muchas cosas que dijo el niño repelente fue que el señor de la sala de pruebas le había pinchado a mala leche una de las marcas y le dijo "toma, para que sangres".
  3. Los líquidos que utilizan para hacer las pruebas son muy efectivos. Al día siguiente, tuve que ir a buscar una farmacia porque todavía no se me había pasado el efecto. Es domingo por la noche y aún tengo tres marcas en el brazo que no se han ido.
  4. Tengo que pedir cuanto antes el cambio de médico. Entre las muchas pifias que me ha hecho mi doctora (como tenerme una hora esperando porque a ella le dio la gana teniendo una contusión en la espalda o recetarme cosas que no me servían), se encuentra no hacerme volante para el alergólo porque no lo consideraba necesario.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Frase de la semana

Ya sé que aún es miércoles y todavía queda mucho de semana y puede pasar de todo, máxime teniendo en cuenta que he quedado con mi antiguo compañero maquetador del periódico aquel donde estuve tres meses y que teno la fiesta de Navidad de russki. Si la semana pasada la frase me llevaba al pasado, esta vez ha sido la frase la que ha hecho un viaje en el tiempo.

Gracias al blog de Irene, he retornado a un post de hace un año. Como no lo recordaba (ya los tengo guardados en el archivo del blog, no necesito tenerlos también en la cabeza), lo he releído, así como los comentarios. Uno de ellos es el que se ha ganado el derecho de ser frase del día, por su relación con la manera en que está funcionando mi trabajo últimamente. Aquí va la frase, cuyo autor es ese que se hace llamar Mr. Blogger:

"Procrastinar es lo único en lo que el jefe siempre trabaja más que los subalternos"

Y en esas estoy, eperando a que mi nuevo jefe quiera organizar el planillo y dar orden de que se maqueten las páginas para poder escribir algo.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Frase de la semana

Como la semana pasada no cuenta como "vida normal", no hubo frase. Pero esta semana sí, que habrá que hacer algún esfuercillo por mantener el blog. Esta semana, la frase se ha hecho esperar y ha aparecido hace un rato, durante mi amena y divertida clase intensiva de idiomas de todos los sábados. La frase en cuestión es la siguiente:

"No te preocupes profe, si yo también veo porno"

A ver, así sacada de contexto no tiene mucha cosa. Si tenemos en cuenta que mi profesora de ruso ya tiene una edad que podríamos describir como "respetable" es un poco chocante pero eso sí que sería sacar las cosas de contexto. No, nos estaba hablando sobre cómo los jóvenes soviéticos se pasaban por el forro todas las prohibiciones del sistema en cuanto salían un poquito de la Madre Rusia.

He escogido esta frase porque, con ella, se ha producido el llamado efecto "magdalena de Proust" (creo que todas mis niñas de la uc3m saben muy bien de qué hablo). Al igual que en "En busca del tiempo perdido" (como decía un conocido: desde el principio te avisan de que vas a perder mucho tiempo), mi mente se ha visto transportada al pasado. Concretamente, dos años, hasta una clase de quinto de alemán en la que estábamos comentando los usos diversos que uno le puede dar a Internet. En aquel momento en que todos estábamos dando nuestras ideas, uno de mis compañeros permanecía callado, hasta que de pronto soltó, con una voz grave y penetrante, una única palabra: "porno".

¿Qué nos enseña esta frase de la semana? ¿Que en las clases de idiomas hay gente rara? No, eso no es nuevo. ¿Que "Internet is for porn"? Tampoco, esto sólo lo puesto para colar el enlace (está subtitulado). Pues no sé qué nos enseña esta frase de la semana la verdad, sólo era para actualizar.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Premios 2010

Tras un lunes y martes que no han sido como para contarlos por aquí (tanatorios y cementerios mediante), ayer volví a mis funciones de periodista y de persona. No voy a decir que volví a la rutina porque es mentira, ya que ayer, en vez de ir a trabajar por la mañana, tuve que ir a las 18:30 y a una entrega de premios organizada por el medio en el que trabajo. Además de los cuatro pringados que curramos aquí, los jefazos y los dos redactores nuevos (que ya me ha contado mi coordinadora algún chismorreo acontecido durante mi baja por motivos personales), políticos de la zona y de la Comunidad (también se nos coló un alcalde del Suroeste), gente de prensa y de los ayuntamientos y mucho empresario local.

Como hacía un frío considerable y los empleadillos teníamos que estar allí antes para preparar cosas, decidí vestirme por capas: la capa "bonita" para la fiesta y la capa "funcional" para la prefiesta. ¿Esto cómo se hace? Así:
  • Capa bonita: medias, vestido y, posteriormente, zapatos de tacón.
  • Capa funcional: chaqueta larga morada de lana, calcetines de lana de color burdeos por la rodilla, botas de invierno con suela de goma y forro.
La capa funcional cumplió su cometido estupendamente durante el momento de "vamos todos a doblar periódicos y meterlos en bolsas de tela para cuando lleguen los invitados mientras los dos nuevos que han entrado por mediación del nuevo jefe están vete a saber dónde y el nuevo jefe se hace fotos". Luego ya vinieron las azafatas, les cedimos amablemente los trabajos manuales y yo me fui a dejar mis trastos en el ropero y a quitarme la capa funcional para ponerme los tacones (creo que Hell's Tea sigue flipando).

La ceremonia de entrega de premios transcurrió sin ningún incidente (un globo gigante intentó atacarnos a mi jefa y a mí pero lo paramos a tiempo de evitar una catástrofe), excepto para el pobre perro del SAMER (premiaron a la unidad canina de rescate), un labrador muy salao con el que todo el mundo quería jugar y hacerse fotos. El pobre animalico era tan bueno y los de Protección Civil tan pacientes que se dejaron incordiar. Tras el momento vergonzante de "toda la plantilla al escenario para hacerse la foto de grupo", pegarme con señoras para poder conseguir un mísero vaso con algo que beber y que un camarero nos dijera a mi jefa directa (podemos llamarla "jefa maja" para distinguirla del jefe nuevo, que es su superior) y a mí de muy malos modos que ya no sacaban más bebida (conflicto que solucionamos llamando al editor del periódico, que es el que pagaba el sarao), se dio la fiesta por concluida y nos quedamos los más cercanos en la barra libre, de la que sólo pude sacar una copa (estaba de servicio, no era plan) y donde terminé de cháchara con una chica a la que sólo conocía por teléfono, otra por las ruedas de prensa y uno que andaba por allí.

Lo bueno dura poco y la barra libre también, así que subí con mi jefa maja, su consorte, dos amigas suyas y otros dos compis a tomar algo a la cafetería. Eso sí, no sin antes recoger todos mis trastos del ropero y recuperar un tercio de la capa funcional (calcetines y botas). En estas me di cuenta de que tenía un carrerón en la pata derecha de los pantis (claro, eso me pasa por usar medias del Dia) pero ya a esas horas me daba todo igual. ¿Todo? No. Alguien de la zona cumplía años y estaba con la mitad de los poderes fácticos del pueblo celebrándolo. A mi jefa maja se le ocurrió (y tenía razón) que por cortesía profesional había que ir a felicitarlo y allá que fuimos. Y sí, la mitad de los políticos de un pueblo de la sierra me vieron con vestido, calcetines por la rodilla, botas de invierno y un carrerón en una pata.

Y tras el relato, los premios míos propios de esta edición:
  • Premio a cosa chuli de la gala: a la diseñadora gráfica por el photocall.
  • Premio al más estoico: al compañero que, tras salir a las 6 de la mañana de la edición que entregábamos durante los premios, fue a trabajar por la mañana y a la fiesta por la tarde. Mención especial para el perro de Protección Civil.
  • Premio al tedio: a la señora que dio un discurso de diez minutos.
  • Premio paladar de corcho: a quien eligió los vinos del cóctel.
Enhorabuena a los premiados. Y yo me voy a dormir, que he llegado a casa hace un rato (pero eso ya es otra historia).

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Cosas frikis que me encuentro por ahí

Como tengo ganas de publicar algo pero no me apetece escribir (porque con la semana que llevo el resultado puede ser para echarse a llorar), mejor publico fotos de cosas que me encuentro por ahí y ya vosotros ponéis la creatividad en los comentarios.